CONSTRUCCION PREFABRICADA

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El mundo de la construcción se va acercando muy poco a poco hacia la construcción prefabricada. Hasta hace relativamente poco tiempo la construcción prefabricada era sinónimo de producto de poca calidad y bajo precio, pero la industria de la construcción ha ido evolucionando y desarrollando productos de muy alta calidad.

Debido a los prejuicios existentes hacia la construcción prefabricada, se le ha empezado a denominar construcción industrializada en un intento de desterrar la imagen negativa que acompaña al término original.

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Sea prefabricada o industrializada, su principal ventaja es que permite un mayor control sobre el producto final ya que éste se elabora en condiciones òptimas y por personal cualificado. La mecanización del proceso requiere de un análisis exhaustivo del producto y de su proceso de ejecución, lo que permite una estandarización y una formación específica de los trabajadores. El proceso se completa con pruebas y ensayos que garantizan la calidad del producto final, lo que suele ir avalado por garantías y certificados de calidad (según cada empresa).

La industrialización de los procesos productivos reduce los plazos de ejecución y la generación de residuos, y optimiza la utilización de recursos y el consumo de energía por lo que resulta idónea para una construcción sostenible.

En el estudio EMES arquitectura llevamos años apostando por esta forma de construir que simplifica el proceso de la obra reduciendo plazos, eliminando problemas, y ajustando costes. Estas ventajas son las que consiguen convertir la fase de obra en una experiencia gratificante para el cliente que nada tiene que ver con la estresante aventura de la obra tradicional.

Poco a poco iremos cambiando nuestro concepto sobre la construcción prefabricada (o construcción industrializada) para entenderla como una mejora sobre la construcción tradicional realizada in-situ y por tanto como una garantía de calidad.